Un grupo de veteranos de guerra deportados protestaron por su situación migratoria con una marcha en el cruce fronterizo de San Ysidro, que conecta San Diego (California) con Tijuana (México).

La agrupación “Unified U.S. Deported Veterans” convocó este marcha especialmente en honor a veteranos deportados y los que han fallecido recientemente lejos de su hogar y sus familias como Héctor Barrios, Gonzalo Chaidez, Juan José Montemayor y José Solorio.

La intención de estos antiguos combatientes era crear conciencia sobre sus casos, pues, aseguran, fueron pieza clave para mantener la libertad en EE.UU. al arriesgar su vida en diferentes guerras y ahora están prácticamente olvidados.

En 2016, había cerca de 300.000 veteranos no nacidos en EE.UU. viviendo en el país, de los cuales, cerca de 97.000 no tienen ciudadanía estadounidense, según un reporte publicado el año pasado por la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU).

Aunque no existe un número oficial de cuántos veteranos han sido deportados, los activistas calculan que podrían ser miles.

Los veteranos, tuvieron la promesa de naturalización tras haberse enlistado en las Fuerzas Armadas, pero debido a una serie de fallas burocráticas no recibieron ciudadanía, señala el informe.

Héctor López, de 50 años, entró ilegalmente a Estados Unidos con sus padres cuando tenía 3 años, estuvo en el Ejército de 1982 a 1988 y fue deportado tras cumplir una sentencia de cuatro años en prisión por un crimen de drogas.

 

 

 

 

 

Con Información de EFE