La también llamada “bombogénesis”, que es básicamente un área de baja presión con rápido declive, causará estragos esta semana en el noreste de Estados Unidos, amenazando con ráfagas de viento invernal, que tendrán la fuerza de un huracán, así como intensas nevadas.

El Servicio Nacional de Meteorología pronosticaba para este jueves una mezcla de nieve y lluvias heladas principalmente a lo largo de la costa del Atlántico, desde Florida hasta Carolina del Norte. Advirtió que las autopistas cubiertas de hielo y la poca visibilidad podrían hacer que fuera inestable conducir en la región, 100 millones de personas se verán afectadas según las autoridades.

“Las calles serán resbaladizas”, dijo DeLoach en conferencia de prensa el martes. “Podríamos tener problemas graves con las personas que no están acostumbradas a conducir en ese tipo de clima”.

Las condiciones glaciales también alteraban el tránsito matutino en Florida, cuando las autoridades se vieron obligadas a cerrar un tramo de la Interestatal 10 al este de Tallahassee.

En otras partes de Estados Unidos, se ha culpado a las temperaturas peligrosamente frías de por lo menos una decena de muertes, así como del congelamiento de una torre hidráulica en Iowa y de la suspensión del servicio de transbordador en Nueva York.

Albergues acondicionados se han abierto a lo largo del sur durante el monitoreo del frío y las advertencias que se han emitido en la región, entre ellas advertencias de fuertes heladas para gran parte de Luisiana, Mississippi y Alabama.