Monseñor Óscar Arnulfo Romero es proclamado Santo por el papa Francisco

Foto: El Vaticano

El papa Francisco canonizó este domingo en una ceremonia multitudinaria en la plaza de San Pedro al arzobispo salvadoreño Óscar Romero, figura emblemática para América Latina por su defensa de los pobres y sus denuncias contra la violencia.

La ceremonia se celebró en la plaza de San Pedro ante miles de personas, religiosos y autoridades de los dos continentes, entre ellos siete mil salvadoreños que viajaron para la canonización de Romero (1917-1980), asesinado en 1980 por los escuadrones de la muerte mientras oficiaba una misa.

En el Ángelus del XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario, el Papa Francisco invitó a dirigir la mirada a la Madre de Dios y en oración pedirle que nos enseñe a seguir el camino del verdadero discípulo de Jesús. “La Virgen María, la primera y perfecta discípula del Señor”.

Un domingo en el cual el Obispo de Roma celebró la Santa Misa con el rito de canonización de siete beatos, entre ellos, el Papa Pablo VI y Mons. Óscar Romero, dos sacerdotes, un joven laico y dos religiosas.

Un asesinato sin resolverse

Monseñor Arnulfo Romero, fue asesinado el 24 de marzo de 1980. Como arzobispo, denunció en sus homilías dominicales numerosas violaciones de los derechos humanos y manifestó en público su solidaridad hacia las víctimas de la violencia política de su país, El Salvador.​ Su asesinato provocó la protesta internacional en demanda del respeto a los derechos humanos.

El mayor Roberto d’Aubuisson, fallecido por un cáncer en 1992 y fundador del partido ARENA (derecha) que gobernó el país durante 20 años, es señalado por multitud de informes oficiales, investigaciones y testimonios como el autor intelectual del asesinato. Sin embargo, también en eso Romero se identifica con su pueblo. En el país más violento del mundo, su asesinato, como el 98% de los crímenes que se cometen en el país, sigue sin aclararse y el expediente duerme cubierto de polvo en un juzgado de la capital.