Durante una sesión del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos en la capital de Estados Unidos, la delegación de Guatemala conmemoró el 50 aniversario del premio Nobel de Literatura de Miguel Ángel Asturias y los 25 años del premio Nobel de La Paz otorgado a Rigoberta Menchú.

Foto: elPaís502

La delegación guatemalteca acreditada ante el organismo internacional encabezada por el Embajador Gabriel Aguilera participó este miércoles en una sesión del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos en la cual recordó las grandes obras literarias del gran Miguel Ángel Asturias y de su influencia política durante la época de la dictadura en Guatemala.

Miguel Ángel Asturias fue un escritor, periodista y diplomático guatemalteco que contribuyó al desarrollo de la literatura latinoamericana, influyó en la cultura occidental y, al mismo tiempo, llamó la atención sobre la importancia de las culturas indígenas, especialmente la de Guatemala.

 El señor presidente, una de sus novelas más famosas, es en la cual Asturias describe la vida bajo la dictadura de Manuel Estrada Cabrera, quien gobernó en Guatemala entre 1898 y 1920. Y su obra Hombres de maíz, la describió como su obra maestra, “es una defensa de la cultura maya”.

Durante la sesión embajadores de los 35 países miembros recibieron un ejemplar de los poemarios del escritor guatemalteco.

Rigoberta Menchú

Foto: Aurora Samperio

También se conmemoró la lucha por los derechos humanos y la defensa de los pueblos indigenas que Rigoberta Menchú ha realizado durante su vida y que le mereció recibir el 10 de diciembre de 1992 el Premio Nobel de La Paz.

El pasado 22 de octubre durante un acto público en Guatemala, Rigoberta Menchú, decía “Considero este Premio, no como un galardón hacia mí en lo personal, sino como una de las conquistas más grandes de la lucha por la paz, por los derechos humanos y por los derechos de los pueblos indígenas”.

En otras declaraciones a un medio local, la premio Nobel comentó que el galardón representó “un golpe profundo al racismo”. Un reconocimiento al trabajo a pesar que su hermano fue secuestrado, su padre murió calcinado en la Embajada de España, y su madre fue torturada y asesinada.

Foto: elPaís502

El Embajador Gabriel Aguilera reconoció el importante papel que jugó Rigoberta Menchú durante el proceso de paz en Guatemala que le puso fin a un conflicto armado interno que duró más de 36 años.

 

“Creemos que recordar la vida y obra de Miguel Ángel Asturias y Rigoberta Menchú, que desde espacios de acción diferentes, contribuyeron a fortalecer la conciencia sobre el valor de la cultura y el reconocimiento de los derechos de los pueblos indigenas de nuestra América” concluyó el diplomático guatemalteco.