Santos Ramírez cruzó la frontera de los EE. UU. en el 2014 cuando tenia 15 años, su caso fue presentado en corte, tres años después, el Servicios de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos le otorgo el asilo.

Es uno entre las decenas de miles de jóvenes centroamericanos que ingresaron a los Estados Unidos de forma irregular durante una oleada de cruces fronterizos que continuaron aún el año pasado.

En el 2014 los niños y adolescentes, en su mayoría hombres, a menudo no iban acompañados por adultos.

“Estoy feliz porque tengo un trabajo y puedo buscar lo que quiero”, dijo Santos Ramírez, ahora de 18 años, hablando en su español nativo durante una entrevista a medios locales en Arizona.

Ramirez solicitó asilo político con la asistencia de un abogado de inmigración poco después de su llegada. Afirmó que había sido víctima de violencia doméstica porque su padre era abusivo y lo obligó a trabajar en lugar de ir a la escuela.

La abogada de Santos, Monika Sud-Devaraj, indico que en este proceso el sistema fallo a su favor; “Solicitó asilo político. Se le dio la oportunidad de presentar su caso. Fue entrevistado por inmigración, y fue aprobado “. indicó.

Pero Ramírez puede ser una excepción a la regla.

Obtuvo “asilo derivado” en base al hecho de que su hermano ya estaba en los EE. UU. y después de que se le concedió el asilo, Ramirez también tenía medios financieros para obtener un abogado que lo ayudó durante el proceso.

Desde 2014, muchas ciudades han desarrollado o ampliado refugios para menores no acompañados. Se cree que los niños están esparcidos por los EE. UU, en hogares de parientes y familias patrocinadoras. Un defensor de los jóvenes inmigrantes dice que muchos de ellos nunca obtuvieron el asesoramiento legal adecuado y terminaron por evitar ir a corte o mudarse a otro estado.

“Es una cantidad muy pequeña de gente que vemos que ha obtenido beneficios del proceso”, dijo Rubén Reyes, abogado y miembro de la Asociación Estadounidense de Abogados de Inmigración. “Es una estadística comprobada en la que las personas que tenían un abogado capaz de representar sus intereses y ganar sus casos”.

El siguiente paso para Ramírez es solicitar la residencia legal permanente. Él dice que le gustaría obtener su diploma de escuela secundaria pero actualmente no está asistiendo a la escuela pero pronto lo hará. Reconoce que muchos estadounidenses no están de acuerdo con las políticas que permiten a personas que cruzan la frontera como él permanecer en los EE. UU pero el haber ganado su caso le da más oportunidades de salir adelante.

¿Su mensaje a la comunidad?

“Gracias por darme la oportunidad de quedarme aquí, comenzar una nueva vida y no obligarme a regresar a mi país, donde seré maltratado”, concluyó en una entrevista.