Este 26 de abril se conmemoran 20 años de la muerte del obispo Juan José Gerardi, por lo cual se llevarán a cabo diferentes actividades.

El religioso fue asesinado en 1998, en la casa parroquial de San Sebastián, en la zona 1 capitalina. Esto ocurrió dos días después de la publicación del informe “Guatemala: nunca más”, del Proyecto lnterdiocesano de Recuperación de la Memoria Histórica Guatemala.

El asesinato de Gerardi está considerado el primer crimen político de la posguerra guatemalteca, además según la Comisión de Derechos Humanos de Guatemala, se considera que el autor intelectual del crimen sigue impune y que el Gobierno no ha hecho ningún esfuerzo para esclarecer la conspiración completa del asesinato.

Actividades

La Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala (ODHAG) anunció que este jueves se realizarán diversas actividades como la celebración de una misa en la Catedral Metropolitana en donde se recordará la obra y vida del Obispo.

En Estados Unidos también se llevarán acabo actividades, en el área metropolitana de Washington, DC se celebrará una misa en la Iglesia Episcopal San Mateo ubicada en Hyattsville, Maryland el domingo 29 de abril.

Foto: Evento Organizado por Carlos Lam

 

La noche del 26 de abril 

Dos días después de la publicación del informe Guatemala: nunca más, en la noche del 26 de abril de 1998, el obispo guatemalteco Juan José Gerardi fue brutalmente asesinado a golpes en la cabeza, en el garaje de la casa parroquial de San Sebastián, de la zona 1 de la ciudad de Guatemala. Los criminales usaron aparentemente un bloque de cemento para destrozarle el cráneo, golpeándole al punto de que el rostro del obispo quedó irreconocible y la identificación se logró solo luego del reconocimiento del anillo episcopal en su mano.

Su cuerpo fue descubierto tendido en el garaje por el sacerdote Mario Orantes, que compartía la parroquia con el obispo y quien sospechosamente demoró horas en dar aviso del asesinato a la fuerza pública, asegurando no haber oído nada fuera de lo común esa noche. Las indagaciones médicas comprobaron, por una fractura en el dedo, que el obispo había intentado repeler el ataque.

Las declaraciones de Mario Orantes, posteriormente, serían erráticas y contradictorias y posteriormente el 22 de julio de 1998, el padre Mario Orantes fue detenido por la policía por su complicidad en el asesinato.