Un servicio religioso se llevó a cabo el domingo en la iglesia Holyrood en el Barrio de Washington Heights en Manhattan en solidaridad con la guatemalteca Amanda Morales quién enfrenta una orden de deportación.

Amanda está refugiada en la iglesia desde el pasado 17 de agosto, evitando que las autoridades de inmigración ejecuten la orden de deportación que tienen pendiente desde la semana pasada.

“Aquí es donde estamos en este momento, porque ella está esperando, lo que va a salir, nadie lo sabe.”  afirmó el sacerdote de la iglesia Luis Barrios, quién ha permanecido al lado de Amanda y su familia desde el primer día que ella ingreso al santuario.

Amanda Morales junto a sus tres hijos, ciudadanos estadounidense, Dulce de 9, Daniela de 8 y David de 2 años. Foto: NY Daily News

“Estamos haciendo una oración en nombre de Amanda y todos los individuos indocumentados que tenemos en esta nación, con la esperanza de que ayude a los miembros de ICE a abrir sus corazones”, dijo el concejal local Ydanis Rodríguez, a medios locales durante el servicio religioso.

Hoy lunes, miembros de la congregación de la iglesia, así como líderes locales, irán a la Plaza Federal donde se ubican las oficinas centrales del Servicio de Inmigración y Ciudadanía de los Estados Unidos (USCIS por sus siglas en inglés) para decirle a las autoridades que pongan fin a los intentos de deportar a Morales.

Orden de deportación

Amanda, originaria de Petén, llegó a Estados Unidos desde el 2004 cruzando la frontera. Con la bendición de su madre, llegó a Nueva York, donde viven sus hermanos.

En sus declaraciones a los medios, Amanda dice que salió de Guatemala por miedo a ser secuestrada y llegar a Estados Unidos no fue algo fácil, asegura.

“Pensaban que mi familia tenía dinero y huí para protegerme, pero fueron 20 días espantosos. Tuve que aguantar hambre, dormir en el monte, tomar agua sucia donde toman las vacas y los caballos, pasar alambrados que te cortan todo el cuerpo y sentir un miedo enorme”.

El problema empezó en el 2004, cuando me crucé y caí con inmigración. Ellos me agarraron en el desierto en Texas cuando iba cruzando la frontera. Me dieron unos papeles y me dejaron salir, pero nunca fui a ninguna corte, porque un abogado me dijo que de todas maneras me iban a deportar y me dio miedo presentarme”, recuerda la guatemalteca.

“Pero las cosas se pusieron peor en el 2012, cuando tuve un accidente con otro carro que me pegó. Ahí di mi pasaporte, me llevaron al hospital y por medio de eso me llegó después una carta donde me pedían que me presentara en Federal Plaza (La Oficina del Servicios de Inmigración y Ciudadanía de los Estados Unidos, USCIS). Allí el supervisor me permitió quedarme con citas cada meses, pero hace 15 días me ordenaron irme definitivamente”.

Una oportunidad más

La madre de familia está solicitando que reabran su caso para poder pelear por un alivio migratorio y así quedarse en el país con sus hijos Dulce, de 10 años, Daniela, de 7 y David, de 2, nacidos aquí.

“Yo no soy una delincuente, solo quiero trabajar y sacar a mis hijos adelante”. afirmó.

Amanda tiene pensado permanecer en la iglesia el tiempo que sea necesario.

Iglesia Holyrood. Foto: NY Darle News

 

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