La comunidad LGBTQ en Guatemala poco a poco se ha ido abriendo su espacio en medio de una sociedad conservadora y donde es más importante legislar en contra del matrimonio igualitario que en reformas que permitan avances para el país. 

Guatemala es un país donde el 45% de la población es católica y 45% se consideran evangélicos, en otras palabras ser homosexual en este país es riesgoso y desde el momento en que alguien desea expresar su orientación sexual se topa con una sociedad que te ve mal y discrimina. Por ello mucha de la migración es relacionada por el acoso que este grupo recibe.

Desde enero de 2008 a diciembre de 2016, un proyecto de la organización Trangender Europe (TGEU), ha contabilizado los crímenes de 159 personas trans en la región, en el cual Honduras encabeza la lista con 89 crímenes, seguido de Guatemala con 40 y El Salvador con 30.

Espacios Políticos 

Sandra Morán Reyes es una política, activista feminista y defensora por los derechos LGBT guatemalteca, fue electa diputada del Congreso de la República en las elecciones generales de 2015 por el Partido Convergencia y desde su curul lleva la lucha. En abril pasado presento una iniciativa de ley que pretende sancionar la homofobia y discriminación sexual o racial a menores y adultos.

Visiones desiguales

A contrario de la propuesta de Sandra Moran, un grupo de legisladores presentaron otra propuesta de ley que castiga el aborto y prohibe el matrimonio igualitario, además restringe a las entidades educativas públicas y privadas, promover programas relativos a la diversidad sexual “y la ideología de género”. El proyecto fue respaldado con 30 mil firmas y con el apoyo de la Coordinadora Evangélica Nacional.

Abriendo Caminos

Pese a la diversidad de opiniones y a una pasividad del estado se visualizan cambios, lentos, pero se podría decir que cada día se abren los espacios para el dialogo, discusión y la tolerancia hacia el prójimo.

En el mes del del Orgullo Gay hemos visto como la bandera del arcoíris ha ganado su espacio.

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