El susurrador de caballos

El guatemalteco a cargo de una yegua que ha ganado más de $3 millones de dólares en importantes carreras en Estados Unidos.

ChurchHill Downs

En uno de los hipódromos más famosos de Estados Unidos y a nivel mundial. Allí trabajan cerca de 600 guatemaltecos de los mil que hay en total. En el “Churchill Downs” en Louisville, Kentucky cada primer sábado de Mayo unas 150,000 mil personas llegan en busca de ver a los 20 caballos más rápidos y costosos en el afamado “Kentucky Derby” pero para llegar a la gran carrera hay un largo trabajo de preparación y entrenamiento. 

Para Jorge Abrego originario de Santa María Ixhuatán, Santa Rosa la jornada empieza a las 4 de la mañana de lunes a domingo. Tiene a su cargo 27 personas, el 90% guatemaltecos, quienes se encargan de una cuadra de 60 caballos entre ellos la yegua “Monomoy” una de las más premiadas en el 2018 ya que gano un total de $3 millones de dólares entre dos famosas competencias, el Kentucky Oaks, que es la segunda carrera más reconocida a nivel mundial después del Derby en donde asisten más de cien mil personas y el Breeders Cup que se realiza cada año en noviembre.

Todo comienzo es difícil  

Abrego llegó a Estados Unidos en el 2008, en su pueblo nunca estuvo en contacto con los animales, pero el destino lo trajo hasta aquí. Sin saber una palabra de inglés y con un ambiente completamente diferente, Jorge tuvo la oportunidad de empezar a laborar caminando a los caballos; en ese entonces, su actual patrón tenía únicamente 7 potros lo que le permitía tener un poco de tiempo para estudiar inglés “aprender el idioma ha sido la base para que yo pueda superarme, uno sufre mucho porque lo hacen de menos por no entender el inglés y allí es donde uno se propone metas. Gracias a Dios mi patrón tuvo la paciencia de enseñarme poco a poco”.

Durante los años Jorge ha aprendido el oficio de entrenar a un caballo, empezo siendo un “walker” como le dicen en inglés, es la persona encargada de caminar al caballo dos veces al día. Luego fue “groomer”, todos los días a las 6 de la mañana ya estaba bañando a los animales y alimentandoles; posteriormente fue un galopador y actualmente distribuye y supervisa esas mismas tareas a los demas trabajadores y asiste al entrenador. 


“para triunfar te tienes que sacrificar, llegar hasta aquí no ha sido fácil pero serle fiel a mi patrón, quién ha tenido sus caídas en este negocio, ha sido la bendición de Dios”.  Jorge cumple con la condición de no tener niños para poder vivir al interior del hipódromo, Él es uno de los mil empleados que permanecen allí las 24 horas los 7 días de la semana.  Abrego asegura que con el tiempo ha logrado aprender a comunicarse con los caballaos “lo que siempre les hago es acariciarles la cara y tratarlos con aprecio” afirma.  


Crisis migratoria

Para el originario de Santa Rosa, la situación migratoria en Estados Unidos es muy preocupante y dolorosa ya que muchas familias tienen miedo a salir de sus casa “la gente tiene miedo a que los los vayan a deportar, no es fácil vivir así; pero lo que más me duele es lo que sucede en Guatemala, la idea de bajar el salario mínimo no es justo ya que hay demasiada pobreza y la gente necesita ganar más para vivir mejor” afirmó. 

Extraña su país 

Con mucho orgullo cada mañana Jorge lleva la bandera de Guatemala bordada en su chaleco de montar “conocí por internet a una persona que hace bordados en Florida y yo quería que todas las personas aquí supieran que soy de Guatemala” así que en la parte superior izquierda lleva el azul y blanco y en la parte de la espalda su apellido. Unas tres veces por semana asegura que habla por teléfono con su famlia, quiénes residen en Santa María Ixhuatán, Santa Rosa. A pesar de convivir entre tanto guatemalteco y guatemaltecas, Jorge afirma que nadie cocina los tamales como su madre.