El presidente Donald Trump, adoptó este martes una estrategia defensiva y culpó a los medios de comunicación de manipular sus comentarios y de promover la división en el país.

El presidente reapareció en su escenario favorito: un mitin con sus incondicionales seguidores que abarrotaban por miles el Centro de Convenciones de Phoenix, en Arizona, y que también atrajo a centenares de detractores.

Trump habló de todo, pero se detuvo en los hechos ocurridos el 12 de agosto en Charlottesville, que le han generado numerosas críticas de líderes de su propio partido y el rechazo del mundo de los negocios, con numerosas dimisiones en sus consejos asesores de empresarios, que se vio obligado a disolver.

“Lo que pasó en Charlottesville golpea al corazón de EEUU”, dijo Trump, que acto seguido sacó del bolsillo de su traje unos apuntes en los que tenía recopiladas todas sus declaraciones al respeto y con los que trató de convencer a los suyos de que condenó los hechos desde principio eludiendo sus comentarios más polémicos.

“Les di a los neonazis. Les di con todo. Cité a los supremacistas blancos, a los neonazis. Los cité a todos, veamos. El Ku Klux Klan, tenemos al Ku Klux Klan”, recordó Trump, que acusó a los medios de comunicación de ignorar estas condenas y de citar comentarios selectivos para hacerle quedar mal y ahondar en la división del país.

Sobre el muro fronterizo

“Si tenemos que paralizar nuestro Gobierno, vamos a construir ese muro”, expresó Trump. “Vamos a tener nuestro muro. El pueblo estadounidense votó por el control de la inmigración. Vamos a conseguir ese muro”, agregó durante su intervención en El Centro de convenciones de la ciudad de Phoenix con miles de personas animándolo.

Trump también sugirió que podría perdonar a Joe Arpaio, exalguacil del condado de Maricopa, Arizona, quien fue declarado culpable el mes pasado de desacato criminal por violar los términos de una orden judicial del 2011 sobre un caso de perfil racial.

Protestas

Una vez finalizado el mitin, policías lanzaron gases lacrimógenos contra algunos de los manifestantes que se habían acercado a Phoenix para protestar contra Trump y que a su vez lanzaron botellas y piedras a los uniformados, según la versión oficial.

 

 

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