Maty Muy, es una una inmigrante guatemalteca, quién desde marzo vive una pesadilla. Ella y su esposo fueron a renovar un permiso de trabajo a una oficina de ICE y acabo con un grillete y a su pareja tras las rejas.

La historia de esta pareja guatemalteca es un claro ejemplo de el cambio en las políticas migratorias en Estados Unidos. Víctor Chávez y Matías ‘Maty’ Muy, llegaron a Estados Unidos siendo jóvenes. Victor, su esposo, llegó huyendo de la violencia de la guerra de Guatemala en 1994; Mate en el 2002 decide cruzar México y llega a EEUU en busca de mejores oportunidades; ambos se conocen, se enamoran, construyen una familia.

En el 2013 logran formar su primer negocio, después de varios años laborando hasta jornadas dobles. El fruto del esfuerzo es un taller de llantas, nombrado “Llantas usadas y nuevas Tikal” en honor a las ruinas ubicadas en Petén, Guatemala.

Jimmy, su único hijo de 13 años se destaca en sus clases de ciencias en la escuela y toca el violín.

Cambio de vida

El 8 de marzo Maty fue a La Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) a renovar, como cada año, su permiso de trabajo que logro obtener bajo la administración de Barack Obama.

Maty labora de 8 a 5 en el taller de llantas. Foto El País 502
“Cuando fuimos a renovar mi permiso me dijeron que tenía que llevar a mi esposo y mi hijo”, “Ese día fue cuando a él lo detuvieron porque dijeron que querían ver una identificación y dio su permiso de trabajo. El oficial lo vio y se empezó a reír y le dijo: ‘Esto no vale nada’ y lo tiró y dijo que nosotros teníamos que irnos a nuestro país”.

ICE en ese momento verificó el historial de ambos guatemaltecos y los dos tienen órdenes de deportación antiguas que no fueron ejecutadas, una en 1996 y otras dos en el 2006.

Ambos estaban amparados por “Stay of Removal”  un amparo para detener las órdenes deportación, con el que consiguieron sus permisos de trabajo.

Desde ese día, su esposo Victor está encerrado en el centro de detención de Broward, al norte de Miami, mientras que a ella le pusieron un grillete electrónico que monitorea todos sus movimientos.

Cambio de políticas migratorias

“Habían dicho también que las deportaciones las iban a hacer a delincuentes, a gente mala, gente con un récord criminal”, afirma Maty, pero “mi esposo está ahí y él no es un delincuente: él no tiene un récord criminal. El delito de él ha sido trabajar, venir a este país de pequeño y, muchas veces por la ignorancia, nosotros sufrimos porque no estamos informados, no sabemos”, lamenta.

Con la llegada de Donald Trump se eliminaron todas las excepciones que Barack Obama había puesto en su momento y las autoridades han empezado a ejecutar las órdenes de deportación existentes.

Un milagro

Esta migrante guatemalteca de 42 años, esta al frente del taller. Todos los días motivada por su hijo, llega a cambiar llantas para obtener el sustento diario.

“Yo solo encuentro paz cuando voy a la iglesia. Dios me fortalece. Dios me ayuda para que al otro día yo despierte y siga luchando”, dice.

Maty debe acudir a una cita con ICE en septiembre para definir su futuro, mientras su esposo Víctor sigue detenido y su caso esta en revisión.

 

Por Aurora Samperio/asamperio@elpais502.com