Decenas de miles de estudiantes protagonizaron este miércoles una protesta nacional para exigir un mayor control a las armas, ante un Congreso que, según activistas, permanece “sordo” ante la tragedia de masacres escolares.

En la capital estadounidense,  y en centenares de ciudades del país, los estudiantes guardaron 17  minutos de silencio,  uno por cada una de las víctimas de la matanza en la escuela secundaria “Marjory Stoneman Douglas” en Parkland (Florida) el pasado 14 de febrero.

Miles de estudiantes, de escuelas y universidades de Washington, Maryland y Virginia, se sentaron frente a la Casa Blanca con numerosos carteles alusivos a su demanda principal de restringir el acceso a las armas.

“Yo vine porque ya es suficiente de estar yendo todos los días a la escuela con temor y no saber si vamos a regresar a casa. Estamos aquí para seguir peleando, no podemos callarnos”, dijo la salvadoreña Cindy Márquez, una estudiante de 16 años de una secundaria en Maryland.

Otra estudiante, que pidió el anonimato por temor a represalias, dijo que es “absurdo” armas a los maestros –como proponen la Casa Blanca y la NRA– porque, a su juicio, “eso va a empeorar las cosas.

Posteriormente, los estudiantes iniciaron una marcha hacia el Capitolio, gritando consignas en contra de la Asociación Nacional del Rifle (NRA), y denunciando que, en promedio, la violencia de las armas se cobra la vida de 91 personas a diario en EEUU.

Al llegar al Capitolio, los estudiantes se sumarán a líderes demócratas de ambas cámaras del Congreso, y activistas de sindicatos de maestros, para mantener la presión a favor de medidas para combatir el fácil acceso a las armas y mejorar la seguridad escolar.

El principal grupo organizador, “Youth Empower”, el brazo estudiantil de “Women’s March”, delineó en su página web sus demandas, en particular la aprobación de al menos seis medidas que pululan en ambas cámaras del Congreso y que tienen como meta la prohibición de la venta de armas de asalto y armas de alta capacidad; una expansión de la revisión de antecedentes para compradores de armas; restricciones judiciales para personas consideradas peligrosas, y un cese de la “militarización” de los cuerpos policiales.

Asimismo, el grupo se opone a leyes que permitan la “portación recíproca” de armas de un estado a otro, y cualquier legislación que proponga armar a los maestros y demás personal docente para “fortificar” a los colegios, tal como proponen la Administración Trump y la poderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA).

La masacre en Parkland fue el detonante de un creciente movimiento estudiantil que ha alentado a los estudiantes a abandonar voluntariamente las aulas, mientras arrecia el debate en el Congreso sobre cómo atajar la violencia derivada de las armas.

Con información de La Opinion.